¿La calle del «sombrerete volador»?

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Una curiosidad del barrio madrileño de Lavapiés es el origen de la calle sombrerete. En esta vivió en el siglo XVI, un pastelero llamado Gabriel de Espinosa que se hizo pasar por el desaparecido (probablemente en batalla), rey Sebastián de Portugal. Para ello contó con dos cómplices, Doña María Ana de Austria (sobrina de Felipe II) y el sacerdote Miguel de los Santos, que fué confesor del desaparecido Rey del país vecino. Cuando descubrieron su mentira, el pastelero fue ahorcado y descuartizado en la plaza mayor, María de Austria fue llevada a un convento en Ávila llamado Nuestra señora de gracia, obteniendo un indulto de su primo felipe III (cuando este llegó a ser Rey), incluso llegó a ser abadesa perpetua, y el cura, fue condenado a muerte y rebajado a laico. Para humillarlo, le obligaron a llevar capa y sombrero, ya que los sacerdotes no llevaban esta indumentaria. Otras historias cuentan que desde Lavapiés hasta la plaza mayor fue sufriendo humillaciones portando este atuendo. Una vez llegó a la plaza, fue ahorcado y decapitado. Su cabeza fue llevada a Madrigal de las altas Torres. Después de este fatal desenlace, a alguien se le ocurrió coger el sombrero y colgarlo de un palo e ir paseándolo por las calles de la villa de Madrid.  

Hasta aquí la versión más popularizada de este suceso. Pero parece ser que no acaba aquí la cosa… Este sombrero apareció tirado sobre un montón de estiércol en una corrala del barrio de Lavapiés durante varios días. Según cuenta José María Escudero en Misterios y enigmas de Madrid, y añade: “A la semana siguiente lo vieron salir volando desde el lugar donde reposaba. Así estuvo un tiempo volando y asustando a los vecinos, quienes pensaron que se trataba entonces del fantasma del monje luso, hasta que una noche abandonó el barrio y nunca más se le vio”.  

Corrala típica del madrileño barrio de Lavapiés

Parece que existen dos versiones del auténtico nombre de la calle, por un lado “calle del sombrerete del ahorcado”, y por otro “calle del sombrerete volador”. La verdad es que actualmente la ilustración que decora el azulejo representa un sombrero colgado de un poste de madera y de fondo Madrigal de las atas Torres. Lo que me da que pensar dos cosas, o bien lo que se cuenta del sombrero que volaba es más bien una “leyenda urbana”, o se evitó “dar bombo” a ese supuesto incidente paranormal y así eliminar del rumor popular este suceso. Yo personalmente imaginarme ese azulejo castizo donde en vez de aparecer un sombrero colgado de un madero, fuera un sombrero volador asustando vecinos… Hace que se me levante una sonrisa… Y quién sabe si ocurrió de verdad como tantos fenómenos que, aún a día de hoy, se sigue sin conocer lo que hay detrás.  

Miguel Ortiz.

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