
«Piedra o mojón confesionario de las Brujas»
El pasado otoño nos acercamos hasta Soria, concretamente al pequeño pueblo de Barahona, más conocido como “Barahona de las Brujas”. Esta pequeña localidad casi limítrofe con la provincia de Guadalajara tiene fama por albergar una piedra “confesionario o mojón de las brujas” y por, junto a Zugarramurdi (Navarra) y Trasmoz(Zaragoza), contar tiempo atrás con una de las mayores agrupaciones brujeriles de la península, según aparece recogido por el Tribunal de la inquisición (1527-1530), en los archivos de Cuenca.
Fue considerada como un foco de brujería y aquelarres, y esto no es solo una leyenda popular, si no que, desde el siglo XVI existe documentación al respecto. Sebastián de Covarrubias en 1674 en el Tesoro de la lengua castellana cita a esta localidad de la siguiente forma: “En este campo hay fama de juntarse los brujos y las brujas a sus abominaciones, llevados por el ministerio del Demonio». En 1713 Diego de torres Villaroel también menciona en su almanaque escrito a “Las brujas del campo de barahona”.
Aparece en la reedición comentada del famoso “Auto de fe de Logroño” celebrado en esta localidad los días 6 y 7 de noviembre de 1610. Escrito en 1811 por Leandro Fernández de Moratín bajo el pseudónimo de Ginés de Posadilla, de esta manera: «Sin corrección ni censura no se adelanta en ninguna facultad y la de la Brujería necesita particular talento, aplicación, edad madura, sumisión y docilidad a los consejos del gran Brujo que dirige el seminario de Barahona». ¿Existió en este pueblo un seminario, liderado por un “Gurú de la brujería”? El dato que se cita en dicha reedición no es para pasar desapercibido…
Más posterior es la obra de teatro “Las brujas de Barahona” escrita por Domingo Miras en 1977.

El mojón o piedra de las brujas
La leyenda dice, que las brujas introducían la cabeza por el agujero de esta roca y por este soltaban blasfemias… cosa difícil la verdad por que el diámetro de este orificio ronda entre los once y quince centímetros, por uno de sus lados. Si pudiera ser posible utilizando parte de la oquedad cóncava del lado opuesto y apoyando su barbilla y frente, como si se tratara de una trompeta pétrea, o que las supuestas brujas o brujos tuviesen una cabeza como la de un mono titi… cosa imposible.
¿Existía esta piedra caliza ya hace más de cuatro siglos? Realmente no se tiene datación de hace cuanto tiempo se alza este pequeño y singular hito rocoso, la peculiaridad de donde está ubicado es que a poca distancia se asentó un aeropuerto de la guerra civil española de 1936, que fue en su mayoría regentado por milicias italianas y alemanas encargadas de bombardear zonas limítrofes como Sigüenza y que si nos remontamos a que tenga una antigüedad mayor, este se haya mantenido (algo deteriorado) tras el paso de una contienda bélica de semejantes características. Otro posible origen del agujero que otorga a este mojón de gran originalidad podría ser que se tratara del agujero realizado por algún tipo de proyectil….
Al preguntar a varias personas del pueblo sobre él (justamente topamos con dos mujeres mayores, que amablemente nos abrieron las puertas de su casa), nos contaban lo siguiente:
“La piedra lleva ahí de toda la vida, la conocemos desde que nacimos, vaya”, “hace unas semanas, había un gran grupo de gente donde la piedra, no sabemos que estarían haciendo, pero algo hacían, eran bastantes… estaba lleno de coches”. Obviamente les teníamos que preguntar sobre si en el pueblo había brujas o era una leyenda: “haberlas haylas, como dicen los gallegos” mientras sus rostros desembocaban en amables risas… No puedo dejar de preguntarme, ¿Qué haría allí ese grupo de personas?, ¿alguna clase de ritual?, ¿curiosidad nada más?, etc…

La iglesia que se ubica en lo alto del pueblo es la de San Miguel. Este santo en la religión católica es quién castiga a los malvados y protege a los justos y encabeza el ejército de dios. Se le invoca en momentos de persecución e injusticia: “San Miguel libéranos sin demora de todos aquellos que nos hacen mal, preservados para que no suframos daño por venganza de lo oculto”. Se cuenta que bajo esta existe una red de túneles pertenecientes a época medieval ya que este templo se asienta sobre una antigua fortaleza. ¿Es casualidad que sea San miguel quien da nombre a esta capilla?, la verdad no lo creo, dada la historia que envuelve este lugar.
Los pozos airones
Para más inri, también nos encontramos en Barahona con los denominados «Pozos airones» como en más puntos de la geografía española, supuestamente paganos y muy poco estudiados, aunque no por ello menos importantes. Estos pozos se dice que comunican nuestro mundo con el inframundo. Su nombre viene dado por la figura del dios Airón (Deo Aironi), personaje clave en la transición de las almas difuntas al inframundo. La leyenda dice que, en estas tierras Sorianas, las brujas hacían estos agujeros golpeando su trasero contra el suelo por la noche… ¡Valla dimensiones de trasero!…

Parece ser que aún a Barahona le queda misterio para rato, y quien sabe si tras estas estrechas calles de este pueblo de 142 habitantes, sigue existiendo una tradición de origen pagano o de conocimientos ancestrales que estuvo presente en toda la zona de la baja Soria y gran parte de Guadalajara. Una cosa que añadir es que por varias zonas del pueblo (incluso a pie de la iglesia), se pueden encontrar pegatinas, dibujos y pequeñas estatuas metálicas donde se representa la típica bruja con su sombrero y escoba característicos, y que los habitantes con los que tuvimos el gusto de charlar, estos, están muy orgullosos de sus brujitas, cosa que admiro (dada la época que nos ha tocado vivir), donde se venera más una persona con infinidad de millones en la cuenta bancaria y se desprecia la cultura o algunas tradiciones.
Miguel Ortiz
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