En primer lugar, no podría empezar esta nueva entrada, sin antes, expresar mis condolencias hacia todas las personas que se han visto afectadas por las recientes riadas ocurridas en gran parte de la península. Imágenes escalofriantes abarrotan los medios de comunicación y van cerca de cien las personas fallecidas. Lamentablemente, aún hay desaparecidos… en un escenario casi bélico.
Esta noche se celebra la archiconocida fiesta de Halloween, dado que la americanización en el modelo de vida occidental ha cobrado gran importancia. Pero esta celebración no tiene nada que ver ni con Estados Unidos, ni con disfrazarse de animadora asesina, o de un personaje sacado de una película de terror, si no, que su origen es europeo y Celta. La península Ibérica fue poblada por pueblos celtas, incluso muy posiblemente (según estudios) antes que los pueblos gaélicos.
Son los inmigrantes irlandeses y otros procedentes de las Islas, los que llevan a Estados Unidos esta festividad con el nombre de all hallows even (víspera de todos los santos), lo que se ha contraído en Halloween. Pero en España se lleva celebrando desde hace miles de años con sus muchas particularidades, primero, paganas y luego un resultado de estas con las tradiciones romanas. Vamos a ver lo que hay detrás, de para mí, otra estrategia de marketing norteamericano.
<Los inmigrantes que llegaron a EE. UU. tallaban nabos y calabazas, pedían de casa en casa (lo que hoy se conoce como truco o trato) y se regalaban caramelos, que realmente, lo que antiguamente se pedía a los vecinos es una ofrenda para los difuntos (acto que también se hacía aquí y que en algunas localidades aún perdura) y se disfrazaban.>
Hay anuncios en redes donde se vende a Irlanda como “El origen de Halloween” (una estrategia comercial para fomentar el turismo), y no me parece mal, admiro que otros países estén apostando por sus tradiciones, lo que ocurre es que esta tradición también es nuestra y como intento demostrar en este artículo, lo que vende este spot, sería puro marketing.
Si esto que digo fuera cierto (y, no soy la primera persona que escribe sobre ello, hay muchísima gente más documentada que ha fundamentado este tema), existirían reminiscencias de esta festividad arraigadas en la península. (Porque para poder estudiar y analizar las tradiciones de un pueblo, es necesario que tanto el pueblo y estas existan, ya que ahora parece ser que nos podemos inventar pertenecer a una etnia o pueblo inexistentes).

Día de los Muertos en la religión católica.
El origen del Día de Fieles Difuntos para la religión católica data del año 998, cuando fue instituido por el monje benedictino San Odilón de Francia. Esta celebración que tiene lugar el 2 de noviembre fue adoptada por Roma en el siglo XVI (ya que los Romanos celebraban la llamada Parentalia del 13 al 21 de febrero. Un símil a esta festividad donde a las tumbas se llevaban coronas de flores, lámparas de aceite al difunto para alumbrarle en su camino, miel, sal, etc.).
El fin del año celta y los difuntos
Los celtas dividían el año en dos partes (la de la luz y la de la oscuridad), con el comienzo de la estación de las sombras, (coincidente con los días intermedios equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, porque estos pueblos además, tenían conocimientos astronómicos), se recogían las últimas cosechas y se hacía la matanza de los animales que se habían estado cebando durante el verano, igual que sucede con otra tradición prerromana arraigada en la península, la matanza del cerdo, que se lleva a cabo todavía en algunos pueblos el día 11 de noviembre día de San Martín, quien no ha escuchado alguna vez ¿a cada cerdo le llega su san Martín? Se creía que la noche de difuntos se abría una puerta entre el mundo de los vivos y el de los muertos donde, regresaban los antepasados (a estos se les ofrecían presentes) y también era el momento donde los espíritus de la oscuridad y la naturaleza hacían acto de presencia (para ahuyentarles y honrarles se encendían velas, se hacían hogueras…).
El resultado es la cristianización de esta particular fiesta pagana.

Reminiscencias en la península.
Ha de saber el lector/a, que aquí solo puedo recoger algunos datos, y tras una larga selección he escogido lo más característico de cada región, (ya que esto es un artículo) y muy posiblemente por desconocimiento o por querer generar una lectura más ágil, no haga referencia a algunos pueblos y que nos cuente (si quisiese, claro), si conoce alguna tradición de su pueblo, o ciudad, relacionada con estos días. Vamos a hacer un viaje entre castañas, brujas, ánimas, calabazas, muertos que salen de sus tumbas…
Galicia: Magosto, Shamain:
Probablemente, donde más se halla preservado y se celebre este festejo, y del que tendríamos largo y tendido para hablar sobre él. En su origen, el Magosto era una fiesta “en torno al fuego y las castañas” con la que se honraban las cosechas. Compartían cuentos y leyendas y hacían fuego al aire libre. Dejaban encendidas las estufas para guiar a los espíritus, como se hacía en el Samhain original. En 2008 se convirtió en una fiesta de interés turístico en Galicia.
Cataluña:
El uno de noviembre en Cataluña se celebra la famosa ‘Castanyada’, donde es costumbre comer castañas y ‘panellets’ (dulce típico catalán). El día dos de noviembre “recuerdan” a sus difuntos y van al cementerio a llevar flores a sus antepasados, y se hacen representaciones teatrales.
País Vasco: Gau Beltza
Disfraces con sabanas viejas, y calabazas agujereadas para el día 31 de octubre. En la Gau Beltza se colocaban calabazas o nabos iluminados en los caminos, y también tenía el objetivo de mostrarles el camino a las almas de los muertos.
La calabaza asada y las castañas forman parte del listado de frutos típicos que se consumen durante estas fechas. El Gaztainerre es la fiesta de la castaña es tierras vascas.

Cantabria: Magosta.
Se relaciona la magosta con la comida funeraria de la noche de Difuntos, limitando la cantidad de castañas que se podía comer esa noche al número de almas que se quería liberar del purgatorio. La superstición de la noche de difuntos obligaba a dejar una ración de castañas para ellos.
Enterrar a la bruja finalizando la magosta.
La bruja estaba representada por una castaña, y se elegía la más fea de todas las asadas, ya que esa simbolizaba a la bruja, enterrándose a palos después de celebrada la magosta bajo cenizas de la hoguera todavía humeante, con el propósito de evitar maleficios. A veces, el temor a la bruja hacía (o hace), que algunos enterrasen una castaña de las mejores.
Asturias: Amagüetsu
En la vigilia de Todos los Santos se celebra el magüestu de Difuntos, en el que las familias asan las castañas alrededor de una hoguera. Al finalizar, las castañas que sobran se suelen tirar al suelo diciendo:
«¡Estu ye pa que xinten los difuntos!» ¡Esto es para que coman los difuntos!»).
Aragón:
Las calabazas son el símbolo de la noche de los muertos por antonomasia. Las tierras aragonesas guardan costumbres ancestrales en torno a esta noche. En algunas localidades, se colocaban en las puertas de las casas para alejar a los malos espíritus.
En Radiquero, creaban un pasillo de calabazas iluminadas a los dos lados del camino que va al cementerio. La noche del 31 de octubre, donde el mundo de los muertos se une con el de los vivos, este ritual les servía para dirigir a las almas hacia el lugar en el que debían estar.
En Trasmoz (pueblo famoso por sus brujas y sus leyendas), según la tradición, los vecinos ponen una calabaza iluminada en las tumbas de sus difuntos. Si un alma se queda sin luz esa noche, les perseguirá y aterrorizará de por vida. Una de las historias más conocidas entre los habitantes tiene por protagonista a una mujer cuyo marido se le apareció en la noche de difuntos para recriminarle que no le había puesto una vela. Fue condenada a vagar por la oscuridad de las tinieblas por toda la eternidad.
En Moyuela, los jóvenes acostumbraban a quedarse despiertos toda la noche en la torre tocando la campana para alejar a los malos espíritus. Acompañados por una buena cazuela de migas, contaban historias de fantasmas hasta el amanecer.
Los cementerios son, sin duda, uno de los lugares más recurrentes en las tradiciones populares. Los fuegos fatuos que se pueden ver a veces sobre las tumbas son, según cuentan las leyendas, manifestaciones de almas que vagan entre el cielo y el infierno.
Fuente: Heraldo de Aragón.
Guadalajara:
Sigüenza y sierra norte:
Una costumbre muy tradicional en toda la provincia era la de las calabazas y las gachas dulces del día de los Santos. Con las sobras se tapaban las cerraduras, que era el elemento por donde se suponía entraban las ánimas de los difuntos. Esa noche se hacían rituales de iniciación y en algunos pueblos elegían a sus autoridades ese día.
Los cazadores no solían salir a cazar el día de los difuntos.
Soria:
Se celebra el festival de las ánimas, desde el 31 de octubre al 4 de noviembre.
Las leyendas de Bequer como El Monte de las Ánimas a los pies de Soria o La Cueva de la Mora en la zona del Moncayo, el Rompe; Rompe de las Cadenas, una tradición de la villa de Ágreda que recupera la muerte en las tres culturas (cristiana, árabe y judía); las letanías y cantos a los muertos de Tajueco; el samhain celta (tradición celtíbera recuperada en Numancia), el Pasacalles de las Ánimas con esqueletos gigantes y las ánimas templarias de Soria Capital, las Hogueras de las Ánimas de San Leonardo de Yagüe… Él rompe, rompe de las cadenas en Ágreda: Una comitiva formada por ocho ánimas recorre sus tres cementerios y representa en cada uno de sus lugares las leyendas y curiosidades de sus muertos. Primero, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Peña, se inicia el Rompe, Rompe de las cadenas. Esta tradición consiste en un diálogo entre el alma de un difunto (representado por un ataúd) y un hijo o familiar que contesta a los cánticos de muerte. La comitiva recorre después el cementerio musulmán donde se interpreta la muerte en el Islam y el papel de la Inquisición y las hogueras del Santo Oficio en el Medievo. Para terminar, en el cementerio judío, donde se interpreta El Judío Errante, la leyenda hebrea del alma condenada a errar por el mundo y el tiempo por no haber ofrecido ayuda a Jesucristo de camino al calvario.

Extremadura:
Las hurdes:
Por la mañana encienden la «Jogará de lah Ánimah” con un leño del pasado año. Sobre sus llamas, el Zajuril (especie de santón y visionario) arroja unas migas de pan de centeno, un puñado de castañas, unos pelos de cabra, unos trozos de un panal de miel y un chorro de vino. Tocan la “Ehquila de lah Ánimah”, y se van conjurando los males del año venidero. En ella, se asarán las castañas al atardecer Carvóchih (más conocidos como calbotes, castañas asadas y peladas); de ella cogerá un tizón, ese personaje al que le dicen El Cenizu e irá signando con una cruz en el rostro a todos los asistentes.
Cáceres:
Los Calbotes o Carbotes son una tradición prerromana que consiste en la reunión de amigos, familiares… y que acuden al campo para asar castañas y compartirlas. Eran las «Ánimas Benditas» que recorrían las casas pidiendo aquello que pudieran darles: calbotes asados, castañas, nueces, granadas… en definitiva, frutos de la temporada y, en determinadas ocasiones, dinero. Se decía: «Venimos a pedir para doblar a los difuntos». ¿No nos suena de algo? Muy parecido al truco o trato famoso por Hollywood, ¿no? Demasiada coincidencia desde mi punto de vista… La recaudación era para la iglesia y, como acompañante, una esquila y un pequeño cencerro para avisar de su presencia por las callejas. Las mujeres se reunían para rezar en el camposanto. Se celebra en gran parte de la provincia: Calbote en: Jaraíz de la vera, madrigal de la vera, Plasencia… y Carbote en: Mirabel, arroyo de la luz, Talaván…
En Badajoz lo llaman Borrallás y se celebra en Almendralejo, Zafra, Villafranca de los barros…
Castilla y León:
Calbotes, Calbotada, Moragá y Chaquetía
Un elemento del calbote es la chaquetía, igual que en Extremadura se llamaba «ánimas benditas», en Castilla y León recibe el nombre de chaquetía, costumbre por la cual los niños van de casa en casa pidiendo castañas, frutas y dulces. Inicialmente, la chaquetía era el dinero que los niños recogían de sus familiares o vecinos para sufragar los toques de campana del día de los difuntos.
Ávila:
El calbote recibe el nombre de calbotada, calbotá o moragá, y se celebra el día 31 de octubre en todo el valle del tietar desde la parte más cercana a Extremadura (Candeleda, Arenas de San Pedro…) hasta los más cercanos a Madrid (Piedralaves, Casillas…).
También se celebra en Béjar, provincia de Salamanca, y parte de Zamora.
Castilla La Mancha:
En algunas localidades de Toledo también se celebran los calbotes, como en Talavera de la Reina, Oropesa… Cuenta la leyenda que en la catedral de Toledo, la noche de difuntos, se aparece una comitiva de almas en pena (un símil a la santa compaña gallega, o la guestía).
En determinados lugares de Castilla existe la creencia de que los difuntos salen de sus tumbas la noche del 2 de noviembre y maltratan a los vivos que se han atrevido a salir a la calle.
En algunos pueblos de la geografía española se colocaban calabazas huecas portando en su interior una vela en los cruces de caminos (generalmente en las entradas de los pueblos), y era frecuente que los chiquillos también las llevaran consigo “asustando” a los transeúntes.

Castañas y calabazas.
La castaña:
Este fruto seco es el protagonista de muchas de las celebraciones en la península, (las cuales comentaremos más adelante).
Se dice que los Romanos fueron los que introdujeron el castaño (castanea sativa) en la península, pero desde arbolesconhistoria.com aportan los siguientes datos sobre este árbol: <El norte de España y quizá también de Portugal habrían sido uno de los pocos refugios europeos, según la terminología empleada por los especialistas, que encontró la especie ante el avance del frío de la última glaciación. En Burgos, Asturias, Lugo, Zamora, Salamanca y Cáceres, entre otras provincias, se han localizado restos polínicos de castaño con una antigüedad muy superior a los 2.000 años. Incluso de 8.000 años. Y no es la única evidencia>.
Entonces, para poder relacionar la utilización de las castañas en esa fecha, es importante saber que en esta época se recolecta la castaña, y que, según se ha podido evidenciar, los castaños ya estaban aquí conviviendo con los pueblos prerromanos, exactamente donde predominaba la cultura céltica.
Calabaza:
Parece ser que la calabaza es una hortaliza originaria de Asia Meridional. Numerosos autores antiguos citan a la calabaza en sus escritos y se sabe que su cultivo ya se producía entre los hebreos y egipcios. Pero es en el siglo XV, cuando los españoles introducen la calabaza en Europa.

Es divertido celebrar cualquier cosa con amigos y familiares, yo personalmente no me opongo a celebrar. Pero tengo sentimientos encontrados en cuanto al Halloween oficial y he de decir que unos no muy buenos, pero sí que otros positivos… además de cuestionarme varias cosas: ¿por qué hay un furor hacia una fiesta totalmente prostituida por la industria americana? ¿Por qué no celebramos un día que claramente es más nuestro que de los colegas yanquis? En parte y positivamente, quizás sea el momento de reivindicar este festejo y, como no, agradecer a la industria americana que nos hayan hecho esta mundial publicidad. Sin embargo, estamos guardando en el olvido todo lo relacionado con ello y apostando por disfrazarnos de diablesa sexy asesina, o de asesino en serie… ¿qué será lo próximo?
Disfruten de estas fiestas como cada cual vea conveniente y pásenlo lo mejor posible. Un saludo.
Miguel Ortiz

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