Del sur de Italia al hall of fame del rock: El «malocchio» o mano cornuta. Lejos de ser un símbolo Satánico.

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No podría comenzar esta entrada sin antes dedicar unas palabras a los afectados por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Toledo esta semana… Son duros momentos para todos, pero especialmente para quienes han perdido algún familiar o quien sufrió en sus carnes este gravísimo incidente. Les mandamos un mensaje de fuerza y de ánimo para superar este desconsuelo.

Imaginemos un estadio abarrotado. Se apagan las luces y miles de manos emergen en la oscuridad, levantando el dedo índice y meñique hacia el cielo mientras da comienzo el espectáculo (bien podríamos estar pensando en cualquier banda de rock o heavy saliendo del escenario). En la cultura de estos géneros musicales está anclado este símbolo inconfundible y que, para decepción de muchos, no tiene ninguna connotación relacionada con el diablo. Hay quienes dicen que simboliza libertad o energía… Pero vamos a ver quién lo popularizó, parte de su origen, y realmente lo que hay detrás de él. Sin antes, dejar claro, que se han escrito y publicado bastantes cosas sobre este tema y que el objetivo es «rascar», un poco más, sobre las creencias populares, su impacto y trasformación en la sociedad.

La India, un mudra. El origen más antiguo.

Un mudra es un «sello» sagrado utilizado en el budismo, el yoga y el hinduismo, que se realiza con las manos y que sirve para canalizar la energía. A este gesto se le conoce como Karana Mudra y es bastante común verlo representado en deidades hindúes o en estatuas de Buda. Se utiliza desde hace milenios con unos fines concretos: principalmente, se cree que desvía las energías negativas, aleja el mal, derriba las barreras que impiden llegar a la paz mental y «expulsa a los demonios». Por otro lado, su uso en la meditación disminuye la ansiedad, los pensamientos negativos, el miedo o la ira. Dejando a un lado el continente asiático, nos vamos hasta el sur de Italia para ver el significado que adquiere dentro de la cultura popular y cabe recalcar, que tanto en la antigua Roma como en Egipto ya hay constancia de la utilización de este gesto.

Sur de Italia, el mal de ojo (malocchio)

La llegada de este «mudra» al sur de la península itálica podría deberse al intercambio cultural derivado de la milenaria Ruta de la Seda, y quedó ligado a las tradiciones regionales, manteniendo el «efecto» que genera al realizarlo: ahuyentar los demonios. Se funde, como perteneciente a un «pack», con otras costumbres relacionadas con el llamado «mal de ojo». Este «maleficio» parte de la creencia popular de que alguien puede herir con su mirada, provocando a otra persona «mala suerte», enfermedad, etc. Y nace de envidias, celos, demasiada admiración… Está totalmente extendido por todos los continentes y en todas las culturas, teniendo más o menos representación.

En el sur de Italia, el calado de este «hechizo» es cultura popular. Y para ello tienen varias formas de protegerse:

–El Cornicello o Corno Rosso

Es un amuleto pequeño, con forma de cuerno y de color rojo, que sirve como protección y que es muy parecido a una pequeña guindilla. Su origen es igualmente milenario ya que en la cultura mediterránea las astas de algunos animales se utilizaban como “símbolo de poder”. Ha de ser regalado, ser rojo, estar hecho a mano y tener la punta afilada. Si se rompe, parece ser que este cornicello ha absorbido la energía negativa y ya ha cumplido su función. Este también representa la fertilidad, la vida, la prosperidad y la fuerza. Cuenta con un ritual de activación en el que, con la punta afilada del cuerno, se ha de pinchar la mano izquierda (que representa el corazón) del receptor del regalo y desearle en voz alta prosperidad, buena suerte, buena salud y protección contra las malas lenguas.

Cornicello o Corno Roso

–El «ojo de Santa Lucía» u «ojo de Shiva»

Amuleto que procede de una especie de caracol marino (Bolma rugosa) y que está extendido por todo el mediterráneo. No es una concha completa, si no un opérculo, una “tapadera” que se desprende de este molusco tras su muerte natural. Al tener apariencia de ojo, se asocia a la historia de Santa Lucía que nació en Siracusa en siglo lll, (un personaje que está rodeado de prodigios sobrenaturales) a la cual le arrancaron sus preciosos ojos. Existen dos variantes de la leyenda, aunque las dos concluyen en que Dios tras la extirpación de sus organos visuales, le «regaló» otros más bonitos aún.

Podría demostrar la utilización de este amuleto la clara influencia hindú antes mencionada en esta zona del mediterráneo ya que el «tercer ojo de Shiva» (el dios protector y destructor del hinduismo que es representado portando un tercer globo ocular), u «ojo de Santa Lucía», también es utilizado como talismán contra las energías negativas y unos fines similares en el continente asiático.

Ojos de Santa Lucía.

–El malocchio

Como ya hablamos antes, esta posición de la mano, apuntando los dos dedos predominantes «hacia el suelo», se emplea como rápida protección cotidiana contra este «embrujo». Sí que, aunque menos frecuente, se comercializan amuletos con los dedos apuntando hacia arriba cobrando la misma relación de causa y efecto. Además de utilizarse, como en muchos otros países, para referirse a otras cosas relacionadas con las relaciones personales de las cuales no vamos a hablar…

Existe en la itálica también un ritual con agua y aceite que realizan las antiguas curanderas, en el que se mezclan estos dos elementos y se llevan a cabo unos rezos a los santos, a Jesús y a la Virgen María, con el mismo propósito.

La llegada al rock y el falso mito del símbolo satánico

Es Anton LaVey (famoso ocultista y escritor, fundador de la Iglesia de Satán) quien, en 1967, aparece en televisión, en el «Show de Joe Pyne», utilizando este símbolo para referirse al diablo, generando un gran impacto mediático, en pleno boom del pop art… Sabía poco este LaVey…

En 1969, mientras el mundo baila al ritmo del pacifismo de Woodstock, una banda de rock psicodélico llamada Coven decide firmar un pacto con ese lado más oscuro del arte. Al dar la vuelta a su LP debut (Witchcraft Destroys Minds & Reaps Souls), en la contraportada aparece una imagen transgresora: los músicos, rodeados de parafernalia esotérica, levantaban el índice y el meñique, con el pulgar firmemente guardado hacia dentro. En este disco (que tiene un puro estilo de la época y que he de reconocer que no está nada mal) se mezcla el r’n’r con la magia negra, muy cercana al estilo de LaVey (aunque parece ser que, entre estos músicos y el fundador de la Iglesia de Satán, a pesar de compartir elementos en esa nueva corriente del culto a lo demoníaco, existía un distanciamiento más que considerable, como ellos mismos confirmaron).

Contiene canciones relacionadas con el mundo del ocultismo e incluso la última canción, «Satanic Mass», que dura más de diez minutos, es, según aseguraban sus miembros, «una grabación de una misa negra». Curiosamente, en él aparece una canción llamada «Black Sabbath», que trata de la iniciación en un aquelarre o pacto de sangre con el maligno. Afirmaban haber rubricado su contrato musical con su propia sangre y a modo de curiosidad, su bajista se llamaba Oz Osbourne.

En este mismo año The Beatles publican su álbum Yellow Submarine, donde aparecen John Lennon y Paul McCartney realizando dos mudras (el ya citado Karana Mudra y Yoni Mudra), que fue objeto de teorías de la «conspiración» y que carecen de fundamento ya que parte de la banda siempre ha hecho adalid de su relación con el budismo.

Portada e interior del Lp de Coven (Witchcraft Destroys Minds & Reaps Souls) 1969.

Black Sabbath, el malocchio y Ronnie James Dio

Pues parece ser que la banda de Birmingham no adoptó el nombre por la ya citada anteriormente canción de Coven, sino por la película del maestro del cine gótico Mario Bava, quien en 1963 publicó el filme Black Sabbath (Las tres caras del miedo), que fue un gran fenómeno en la gran pantalla.

En el mítico grupo de rock (que fue liderado durante diez años por Ozzy Osbourne [1948-2025]), ya su bajista, Geezer Butler, utilizaba el gesto del «malocchio» en sus directos cuando tocaban la canción de nombre similar al grupo. Al parecer, Geezer, de una forma más «rebelde», lo usaba para desvincularse del que hacía y popularizó Ozzy (el gesto con la mano de la V de victoria), que este entendía que estaba relacionado con el hippismo.

Sí que es cierto que Geezer, en algunas entrevistas, muestra su afición al esoterismo y su gusto por Aleister Crowley, dato que añadir y que demuestra la influencia de esta corriente en el artista.

La llegada al grupo de Ronnie James Dio

En 1979, Ozzy abandona la banda y es R. J. Dio (para mí, una de las mejores voces que ha tenido el hardrock y el heavy, además de tener un carisma único) quien ocupa su lugar. Este, al ver que su compañero de banda hacía el «cornuto», lo adaptó a su espectáculo. Y es aquí donde se puede sacar la conclusión de lo que hay detrás de este símbolo tan asociado al rock y al heavy metal.

Fue R. J. Dio quien popularizó dentro de esta corriente musical el «malocchio». Él mismo cuenta en varias entrevistas que su abuela <nona> (apodo cariñoso italiano para referirse a las abuelas), siciliana, se lo enseñó de pequeño para protegerse del «mal de ojo».

Ronnie James Dio junto a Black Sabbath

Así que es cierto que muchas bandas de rock o heavy famosas mundialmente han utilizado este «símbolo», bien sea para provocar, porque estuvieran al corriente de la escuela de LaVey o simplemente porque ha pasado a formar parte de un «pack» dentro de esta cultura musical.

Pero lo cierto es que quien lo hizo popular y su significado original están muy lejos del satanismo y sí, cerca de la protección ante el «mal».

Miguel Ortiz

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